Darlys Karina Rojas Parra

Fotos: J.E Torres

Indígena zenú con propósitos claros

“Queremos volver a lo nuestro”


Esta valerosa mujer es Sicóloga egresada de una corporación eclesiástica de Sincelejo (Sucre) y es Técnica en Manejo Ambiental, Docente de primera infancia y Técnica Veterinaria. De su esencia sobresale que es una mujer campesina con dones y talentos para labrar la tierra. Tiene 27 años de edad y tres hijos con su esposo que también es zenú.

Hija del maíz

Tiene una fuerza para expresarse que de inmediato cautiva a sus interlocutores. Se define como una mujer cariñosa, trabajadora, orientada al servicio social y hecha para el trabajo. Son estas, también, las características de la mujer zenú que padeció en lo más profundo el abuso sistemático en la época de la conquista.

Es hija de Luis Joaquín Rojas, gobernador local de la comunidad indígena Zenú, vereda Centro América. Heredó de sus padres la imperiosa vocación de preservar su cultura, incluso, el amor por trabajar en las labores del campo.
Salió de su comunidad a estudiar y sin dudarlo regresó a compartir sus experiencias con las nuevas generaciones. Entre sus múltiples ocupaciones se destaca la de Docente de Primera Infancia, tiene 50 niños a su cargo, la mayoría indígenas . “Son mi vida, mi inspiración. Ellos son los que me dan fuerza. Se merecen lo mejor y veo que los niños de nuestras comunidades hoy tienen más posibilidades para educarse”, dice.

Su voz es fuerte, el ritmo de sus expresiones es acelerado, pero es clara y contundente. “Antes había mucha discriminación, por fortuna se firmaron los tratados y se dictaron leyes que nos reconocen y nos amparan. Los indígenas Zenú nos mostramos a nivel nacional e internacional. Nos respetan”.

Sostiene la mirada de quienes la interpelan; escucha, pero también pide la palabra para afirmar que, “la política es hermosa y lo es todo, pero lo que no se puede aceptar es la politiquería. En este departamento somos víctimas de la politiquería. Córdoba es uno de las regiones más ricas y prosperas y tiene las comunidades más pobres y vulnerables del país”.

Al medio día, cuando el sol está en su punto más alto y la temperatura se estaciona en 35 grados centígrados, Darlys Karina deja el aula de clases y en moto sale veloz por entre los polvorientos y calientes caminos a inspeccionar unas pequeñas huertas familiares. Luego, se reúne con sus hermanos indígenas para planear unas jornadas ancestrales de agradecimiento a la Madre Tierra. Después se reúne con funcionarios de Cerro Matoso para precisar detalles del Proyecto Legado del cual es la Representante Legal de la Comunidad de Centro América.

“Acá en la región estamos enamorados del Proyecto Legado que impulsa Cerro Matoso. Se trata de una idea promovida por la empresa para empoderar a las comunidades campesinas, afro descendientes e indígenas de estructurar proyectos agrícolas que garanticen su sostenibilidad económica y social en el Alto San Jorge cuando la actividad minera se acabe. Es un proyecto que manejan las mujeres en su mayoría”, narra Darlys Karina.

A parte de todas las tareas que desempeña, Darlys Karina se formó como Veedora Ambiental y participa de los monitoreos que se desarrollan en la zona para vetificar la calidad del aire.

Añade que la empresa minera puso el plante que incluye los terrenos, las semillas, la capacitación y otros recursos para comenzar con la siembra de melón y patilla y que luego se extenderá a otras actividades propias del campo como la avicultura, la pesca, la ganadería.

“Este proyecto tiene como esencia que los habitantes de estos territorios vuelvan al campo. Es que durante cientos de años esa ha sido nuestra vocación y la llegada de otras actividades obligaron a migrar a otros trabajos. En el Alto San Jorge están las tierras más fértiles del país y el Proyecto Legado nos empodera para cultivar y hacer producir la Madre Tierra y garantizar el futuro de las nuevas generaciones. En la instancia inicial 200 familias están comenzando y con las primeras cosechas, Cerro Matoso entregará el manejo del proyecto a las comunidades. Dependerá de nosotros, pero los zenúes nacimos para esto”, exclama con el talante de la mujer tradicional.

Uno de los temas que la inspira es la Madre Tierra. “La excesiva ambición del hombre por colonizarlo y conquistarlo todo está destrozando nuestro hogar. Lloro por lo que hacen con las basuras, con el desperdicio de los recursos, con el maltrato a la naturaleza, con la extracción criminal. El hombre piensa en su supervivencia a costa de la Madre Tierra pero está acabando los ecosistemas”.

“Soy optimista con el renacer cultural y socioeconómico de mis comunidades. No me iré de aquí porque hay que formar a estos niños, es necesario dejar una buena huella en esos seres y en estos territorios”, puntualiza esta mujer que inspira al mundo con su pujanza, acometividad, ímpetu y transparencia.

Artesanos de élite

Los indígenas zenúes del Alto San Jorge provienen de San Andrés de Sotavento. Han sido obligados a ser migrantes permanentes a los largo de la historia. Son los creadores del sombrero vueltiao, “Símbolo Cultural de la Nación”, por Ley 908 de 2004. También por muchas otras artesanías son protagonistas en el mundo. El país político, empresarial y de responsabilidad social está en una enorme deuda con estas ancestrales comunidades que existen solo y únicamente por su entereza, resolución y firmeza.

Este portal está dedicado a la señora Mery Segura y a sus tres queridas hijas, Ángela, Olga Lucía y Marisol Neira. Verdaderos ángeles en la Tierra. Generosidad, bondad y amor son su identidad.